Por qué las habilidades en «storytelling» te van a abrir puertas profesionales

¿Recuerdas aquel cuentacuentos con el que te quedaste absorto cuando eras pequeño? Las marcas buscan ese mismo golpe de efecto través de sus estrategias de marketing. Persiguen la asociación de buenos momentos a sus productos, el recuerdo de su nombre y el mantenimiento de una reputación impecable. Para ello, es crucial la construcción de una buena narrativa.

Hay múltiples maneras de conseguir este objetivo, pero hoy en día, en un momento histórico en el que palabras como «automatización», «inteligencia artificial» o «innovación tecnológica» están en boca de todos, la presencia de elementos que humanicen una historia resulta imprescindible para asegurar la confianza de los consumidores.

Para lograrlo, los anunciantes se apoyan en «storytellers», una profesión -o habilidad interdisciplinar- sobre la que las marcas andan a la caza. Te contamos por qué este tipo de perfil se ha vuelto muy interesante para los captadores de talento en las empresas.

¿Qué hace un storyteller?

Un storyteller es la persona encargada de convertir ideas, datos y objetivos de negocio en historias con sentido, emoción y coherencia, capaces de conectar con una audiencia y generar impacto. Su trabajo es dar forma narrativa a la identidad de una marca para que lo que dice, hace y comunica resulte comprensible, relevante y memorable.

En la práctica, un storyteller define el relato de marca, traduce la estrategia en mensajes claros, construye discursos consistentes y adaptados a distintos canales y contextos —desde campañas y contenidos hasta comunicación corporativa y relaciones públicas— y vela por que todas las piezas formen parte de la misma historia, aunque se amolden a formatos distintos.

Pero además, estos profesionales también identifican tensiones, conflictos y verdades humanas que hacen que una marca deje de hablar exclusivamente sobre sí misma y empiece a ser interesante para los demás.

¿Para qué sirve el storytelling en marketing?

En un entorno saturado de mensajes y comunicaciones, las marcas necesitan storytellers en sus equipos de marketing y relaciones públicas porque las historias son la forma más efectiva de conectar emocionalmente con las audiencias, diferenciarse de la competencia y construir confianza y lealtad a largo plazo.

El storytelling permite traducir valores, propósito y experiencias en narrativas memorables que van más allá de los datos o las características de un producto, humanizando la marca y haciendo que el público se sienta identificado y comprometido con su mensaje. Esto no solo mejora la visibilidad y el recuerdo de la marca, sino que también facilita la creación de relaciones auténticas y duraderas con los clientes, elementos clave para influir en comportamientos de compra y en la percepción pública en un mercado competitivo y fragmentado.

¿Cómo convertirse en un buen storyteller?

No hay una fórmula matemática para convertirse en gurú de la narrativa de marca, pero sí que hay ejercicios con los que practicar esta habilidad y consejos para mejorarla.

  • Lo primero de todo es conocer lo que hacen otros.

No se trata de copiar, sino de inspirarse, así como de leer y escuchar mucho antes de abalanzarse a escribir cualquier cosa que cruce la mente. Analiza buenas historias, pero no solo publicitarias. Desde perfiles interesantes en LinkedIn, a creadores de contenido en redes sociales o newsletters de autor.

Pero también en profesionales de la narrativa y la oratoria, como periodistas, escritores, políticos y expertos en comunicación. Empápate de crónicas con gancho discursivo, fíjate en qué mecanismos hay en una novela de suspense para dejarte en vilo o presta atención a la manera de construir una pieza en la radio o la televisión. No se trata de soltar datos de manera lineal, sino de hilarlos bien, con un estilo ameno. Guarda posts, artículos, campañas y discursos que funcionen y analiza por qué.

  • Elegir un buen curso.

Existen formaciones que te pueden enseñar las nociones ideales para dominar el arte del relato y de la escritura creativa. En el sector del marketing, pueden ser útiles aquellos que incorporan casos reales y feedback, así como los que fomentan la práctica. También hay manuales específicos sobre storytelling.

  • Practicar a menudo.

Reescribir titulares, convertir datos en relatos o resumir ideas complejas en un párrafo son algunos buenos ejercicios. El storytelling es músculo: se entrena. Por ejemplo, puedes coger una nota de prensa aburrida y convertirla en una historia. En el caso de una campaña, quizá se trata explicar el por qué, no el qué. Si no sabes por donde empezar, practica storytelling con cosas pequeñas. Cuenta la historia de un producto cotidiano, de una reunión, de un fracaso. Si sabes contar lo pequeño, sabrás contar lo grande.

  • Pedir feedback.

Compartir textos con gente que sabe más que tú es una buena manera de orientarse. No preguntes «¿te gusta?»; pregunta: «¿Se entiende?», «¿te interesa?», «¿dónde desconectas?». Rodéate de quienes señalen posibilidades de mejora de manera constructiva y acepta sus consejos con buena actitud, sin fustigarte por los errores. Es un proceso de mejora constante.

  • Mantenerse al día.

Entender un tema en profundidad, dominar el contexto cultural y conocer las tendencias requiere tiempo y constancia, pero permite construir narrativas sólidas que llegan a los lectores, consumidores o espectadores en el momento idóneo. Saber incluir el chiste, el guiño o la referencia adecuada elevará tu discurso.

  • Atreverse a la disrupción.

Una vez que ya conozcas nociones básicas sobre estructuras que funcionan, podrás aplicar tu propio criterio y jugar con el lenguaje y los formatos. Además, la creatividad será una gran amiga a la hora de planificar el lanzamiento de un mensaje en distintos canales. La misma historia no se cuenta igual en una nota de prensa, un post, una presentación o una campaña. Recuerda que cambia la forma, no el fondo.

  • Menos es más.

La sencillez debe ser tu mejor aliada. Elimina lo innecesario y opta por frases cortas, verbos activos y palabras concretas. Si una idea no se entiende a la primera, no está bien contada.

  • La autenticidad es la clave.

Olvídate de exagerar y céntrate en lo auténtico, porque las mentiras alejan la credibilidad. Pregúntate siempre qué verdad posee intrínsecamente tu historia y por qué alguien debería escucharla. Pero un storyteller eficaz en el sector de marketing debe saber conjugar la unión de esa emoción humana con el propósito de marca. Es decir, se trata de comunicar sin falsedades, buscando el enfoque real.

Natalia Montero

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