Puede que contemplada desde fuera la vida (aparentemente pluscuamperfecta) de los influencers sea absolutamente envidiable, pero parece que en el fondo tantísimo «brillibrilli» no es sinónimo en modo alguno de felicidad. Y es que, aunque lo parezca a bote pronto, viajar a lo largo y ancho del globo, acudir a glamourosos eventos llenos hasta la bandera de celebridades y recibir múltiples regalos por parte de las marcas no obra necesariamente un efecto benéfico en la salud mental (y, he hecho, la deteriora a menudo de manera severa). Así lo concluye un reciente estudio llevado en Norteamérica por Creators 4 Mental Health en colaboración con Lupiani Insights & Strategies.
Uno de cada diez influencers confiesa haber tenido pensamientos suicidas relacionados de manera directa con el desempeño de su trabajo. Se trata de una cifra que dobla la media nacional en Estados Unidos (que se encuentra actualmente en el 5,5%). En esta misma línea, solo el 8% de los creadores de contenido califica de excelente su salud mental. Entre aquellos influencers con más de cinco años de experiencia en la industria esta cifra se desploma, no obstante, hasta el 4%.
El 65% de los influencers sufren igualmente ansiedad o depresión que están en último término íntimamente ligadas a su profesión y el 62% está asimismo a merced del «burnout». Parece además que los problemas que laceran la salud mental de los creadores de contenido no hace sino empeorar con el tiempo. Y aquellos creadores de contenido que llevan trabajando más de cinco años dan cuenta en términos generales de ratios más elevados de «burnout», estrés e inestabilidad financiera.
La creación de contenidos es una profesión fuertemente apegada a los números y quienes se obsesionan con las métricas están también más prestos a sufrir problemas de salud mental. El 65% de los influencers confiesan preocuparse en exceso por el rendimiento de los posts que se abren paso en las redes sociales y el 57% admite que su autoestima tiende a mermar cuando sus publicaciones en las plataformas 2.0 tienen un desempeño por debajo de la media.
A los influencers les abruma a menudo la inestabilidad financiera
Métricas como los «likes», las reproducciones y el ratio de «engagement» dictan en buena medida el dinero que los creadores de contenido se meten en el bolsillo con su trabajo. Sin embargo, el 69% de los influencers confiesan que sus ingresos son imprevisibles o inconsistentes, y la inestabilidad en el plano financiero termina traduciéndose a la postre en problemas de salud mental que no hacen sino exacerbarse por el déficit de recursos económicos suficientemente estables.
Aunque el opulento estilo de vida de los influencers es objeto a menudo de miradas preñadas de envidia, estar constantemente en el ojo público termina causando estragos en la salud mental de los creadores de contenido. Y el síndrome de «burnout» clava en ellos sus garras prácticamente con el mismo índice de frecuencia que en la población general. La diferencia es, no obstante, que los influencers bregan con este y otros problemas sin tener acceso a servicios especializados en salud mental o beneficios en el lugar de trabajo.
«Los creadores de contenido son la nueva fuerza laboral de la era digital y asumen las tareas de equipos completos de trabajo sin ningún tipo de apoyo o protección«, denuncia Shira Lazar, fundadora de Creators 4 Mental Health. «Esta investigación es una llamada de atención para que las plataformas, las marcas y los legisladores traten la salud mental de los creadores de contenido como un problema laboral y no como un mero problema personal, añade.
Los problemas de salud mental de los influencers contrastan con la bonanza de una industria, la del influencer marketing, que podría duplicar casi su valor hasta los 480.000 millones de dólares en 2027, según datos de Goldman Sachs.
El camino hacia una mejor salud mental en la arena del influencer marketing parece pasar por fuentes de ingresos más estables que estén directamente imbricadas en las plataformas donde los creadores de contenido desarrollan su trabajo. Dos terceras partes de los influencers desean beneficiarse de herramientas orientadas a su propia estabilidad económica que estén integradas en las redes sociales y el 59% reclama asimismo a las marcas emolumentos más transparentes.


















