Escribir finales abiertos

Escribir finales abiertos es terminar una narración (puede ser una novela, un relato, un poema épico, etc.) sin darle una solución definitiva al conflicto.

Escribir novelas con finales abiertos es una excelente manera de articular distintos libros de una saga literaria.

¿Te gustaría conocer más sobre los finales abiertos? ¿Cuáles son sus características y cómo usarlos a tu favor? ¿Qué efectos posibles tienen los finales abiertos en tus lectores? ¿Es cierto que los finales abiertos no siempre caen bien? Continúa leyendo y conocerás lo que nunca te contaron sobre escribir finales abiertos.

Tipos de finales en una narración

No todas las narraciones comienzan y terminan siguiendo el mismo esquema narrativo. ¿Qué quiere decir esto? Pues quiere decir que algunas historias comienzan in medias res, en el medio del asunto, como en Ilíada, en tanto que otras plantean la introducción de una situación inicial y, a partir de ahí, se genera el conflicto.

Así como hay distintas maneras de comenzar una narración, también las hay para darle un final. Esto quiere decir que el desenlace de un libro puede adoptar formas diversas. A continuación, repasamos las dos principales.

#1. Finales cerrados

Escribir finales cerrados significa terminar la historia, darle un fin explícito al arco narrativo del protagonista sin dejar cabos sueltos ni oportunidad de seguir la narración.

Las narraciones con final cerrado suelen tener una fuerte carga moral en la que a cada uno de los personajes se le asigna un destino claro mediante un juicio de valor sobre sus actos: lo usual suele ser encontrar un héroe triunfador y un villano perdedor, aunque esto no siempre sucede así, es decir, con una claridad tan meridiana.

#2. Finales abiertos

Escribir finales abiertos, en cambio, significa interrumpir la narración dejando la sensación de que no todo lo que debería resolverse ha tenido un fin explícito.

Los finales abiertos dejan cosas sin contar, destinos sin resolver, personajes sin glorificar o castigar según el esquema de valores del texto.

Ejemplo de final abierto en Los Soprano

Los Soprano es una serie de televisión que se emitió entre los años 1999 y 2007 y fue aclamada por la crítica. Sin embargo, una de sus características principales es la manera especial de concluir o, mejor dicho, de no concluir la narración.

El final de Los Soprano es un ejemplo perfecto de final abierto. En el último capítulo, Hecho en América, después de un largo periplo de actividades fuera de la ley, Tony Soprano, protagonista de la serie, se reúne con familiares en una cafetería.

A medida que los minutos avanzan, se advierte una gran tensión en el ambiente construido a través de las imágenes. En cierto momento, la pantalla se pone negra por completo y así permanece durante varios segundos. Ese es el final abierto de Los Soprano.

Controversias y emociones que despiertan los finales abiertos

Como podrás notar, es esperable que a muchos fanáticos de la serie no les haya gustado esta manera de terminar el capítulo final sin darle un cierre definitivo y concreto a la trama. Lo que pasó con Tony Soprano y su familia es motivo de especulaciones hasta el día de hoy.

El descontento de algunos fanáticos no quiere decir que los finales abiertos sean algo negativo en sí mismos. Todo lo contrario: un buen final abierto puede llamar la atención de más personas sobre tu libro.

¿Crees que la mejor forma de terminar tu relato o tu novela es escribir un final abierto? Entonces, debes saber ya mismo los riesgos potenciales a los que te expones si no le das un cierre claro a la trama de tu obra.

#1. Frustración del lector ante un final abierto

La frustración suele ser la emoción que despiertan los finales abiertos en los admiradores más acérrimos de una obra, aquellos lectores que se han enamorado de los personajes, que se engancharon con la trama desde el principio y leyeron con voracidad todo el texto.

Algunos de estos lectores serán incapaces de ocultar su fastidio ante un final abierto asignado a sus personajes favoritos.

#2. Enojo del público por un final abierto

A veces las críticas contra un final abierto suben de tono y pueden despertar acaloradas discusiones. Si la recepción negativa del final abierto que escribiste es generalizada, tarde o temprano aparecerán detractores que dejen reseñas negativas de tu libro en Amazon.

Por eso, antes de escribir finales abiertos, asegúrate de no estar siguiendo un capricho, ponte en el lugar de tu lector ideal y trata de empatizar con él, piensa cómo reaccionaría. Si crees que el final abierto no es lo mejor para ti, para tu obra, ensaya distintos desenlaces que sí resuelvan por completo la trama.

#3. No entender el final abierto de una narración

Este es un caso raro pero posible en el final de una obra literaria. Se da cuando el final abierto, en lugar de frustración, genera confusión.

Entonces, ten en cuenta que una cosa es escribir finales abiertos y otra distinta es escribir finales confusos, ambiguos, difíciles de comprender. Siempre conviene que, si escribes un final abierto complejo para tu obra, lo hagas de manera deliberada y dejes pistas especiales que permitan, aunque sea a algunos lectores, comprender el mensaje cifrado.

Simbolismo de los finales abiertos

Escribir finales abiertos es una gran oportunidad para explotar al máximo el simbolismo de tu relato.

En el ejemplo del final abierto de Los Soprano, la pantalla negra por completo puede ser entendida como un símbolo con distintos significados. En el lenguaje audiovisual, el fundido a negro es interpretado de diversas maneras. Para algunos puede significar la muerte del protagonista; para otros, el final simultáneo de toda la familia Soprano.

¿Por qué los realizadores no hicieron alusión explícita a uno de estos finales concretos? La respuesta es sencilla: en cinematografía, la pantalla de color negro pleno tiene un peso específico simbólico insoslayable.

Puede ser interpretada como el plano subjetivo de un personaje que muere, por ejemplo, algo que no es evidente en el final de la serie.

Ideas para escribir finales abiertos

Aquí tienes algunas ideas fáciles para escribir finales abiertos de manera práctica y dejar en suspenso el desenlace de la trama que vas a crear.

#1. Cerrar un conflicto y abrir otro

Puedes terminar por completo el conflicto de tu narración y, a inmediata continuación, cambiar la situación final de manera abrupta, de modo que un nuevo conflicto sea ineludible. Esta es una clave en la creación de sagas literarias.

#2. Recurrir a un deus ex machina

El deus ex machina es un recurso literario de la Antigüedad clásica que consiste en introducir un personaje de poder excepcional justo al final del relato. A este personaje se le da la función de resolver el conflicto de manera instantánea y extraordinaria. En la tragedia clásica, el deus ex machina solía ser un dios. El escritor trágico Esquilo tenía una especial predilección por las puestas en escena impactantes que incluían finales de esta naturaleza.

En la actualidad podrías recurrir a un descubrimiento científico, una fuerza militar avasalladora o cualquier otro personaje singular o colectivo capaz de resolver el conflicto «saliéndose por la tangente».

El recurso del deus ex machina suele causar más desconcierto que certeza y muchos lectores se quedarán con la sensación de que el final sigue abierto: el personaje extraordinario trae consigo el potencial de continuar la narración imponiendo nuevas reglas al juego.

#3. Ocultar el destino de un personaje

Al terminar tu relato, puedes dejar latente la resolución del arco narrativo del protagonista quitándolo de la escena. También puedes hacer algo similar con personajes secundarios, involucrados de manera directa con la resolución de la trama o alguno de sus detalles.

Escribir finales abiertos: estas son las claves

Tú también puedes escribir un final abierto si sigues estas tres simples reglas.

#1. Deja la historia sin resolver

La cuestión es sensible de por sí: no terminar tu relato de la manera clásica con un desenlace que sea justo, al menos de manera parcial, puede causar una mala impresión en algunos de tus lectores. Sin embargo, un final abierto, carente de ese juicio final, podría despertar el interés en torno a tu libro. Escribir finales abiertos es un arma de doble filo, úsala con precaución y solo si crees que es indispensable.

#2. Introduce un nuevo conflicto después de resolver el principal

Esta es otra manera de crear un final abierto y es mucho más amable con los lectores. Dale una solución definitiva al conflicto principal, pero sienta las bases de uno nuevo que involucre al protagonista o a nuevos personajes creados ad hoc. Esto te dejará listo para realizar el paso siguiente.

#3. Comienza a narrar sucesos de un próximo libro

Si quieres escribir una saga, los finales abiertos son un valiosísimo recurso literario para lograrlo. El nuevo conflicto mencionado en el punto anterior te da el pie perfecto para escribir otro libro dentro del mismo universo narrativo de la obra que estás terminando.

¿Te gusta escribir finales abiertos? ¿Lo hiciste alguna vez? ¿Cuál crees que es el final abierto más polémico de la historia de la literatura? Déjanos un comentario aquí abajo y cuéntanos qué piensas sobre este interesante asunto literario.

Roberto Augusto

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