Cómo escribir en paz en un mundo que te empuja al ruido

Creo que los que disfrutamos escribiendo en realidad lo hacemos por el estado mental que nos genera.

Sí, está muy bien poner en negro sobre blanco tus ideas, ver qué tal funcionan, construir relatos que puedan ser divertidos o profundos y, desde luego, ganar dinero escribiendo. Pero la escritura, como acto en sí mismo, es terapéutica.

Quizá es así porque cuando escribimos no tenemos más remedio que estar presentes y conectar con nosotros mismos.

A ese estado yo lo llamo “escribir en paz”.
Y hoy vamos a ahondar en él.

Lo diferencio del tantas veces nombrado estado de flow porque no me deja tan agotado, ni puede quizá ser tan productivo, pero sí gratificante.

Creo que no hace falta que te lo describa más, porque seguramente ya sepas de lo que hablo.

Con escribir en paz me refiero a esos momentos de escritura donde consigues (1) cerrar dos puertas distintas con mucho trasiego y (2) escribir sin el agobio de una fecha de entrega real o autoimpuesta.

Esas dos puertas que debemos cerrar son:

  • La puerta de las interrupciones externas: correos, llamadas, familiares si escribes en casa, citas sociales que te marcan una hora en la que tendrás que pensar en ir dejando el texto (sí, bienvenido al parque de atracciones de los huraños, aunque solo sea temporal)
  • La puerta de las interrupciones internas: tú en tu pelea con el móvil, Instagram, un paseíto a la nevera a ver si ha crecido dentro algo con chocolate, o esa pestaña del navegador que abres para documentarte y te lleva de pronto a al decimocuarto vídeo de Youtube que verás hoy.

Aunque complicado, cuando consigues cerrar ambas puertas y te pones a escribir, todo se pone en orden.

Lo que te preocupa deja de ocuparte, lo que te agobia desaparece y tu mente se sintoniza a una frecuencia donde solo hay eso.

Paz.

En concreto, en su quinta acepción según la RAE.

Y creo, sinceramente, que ese es un estado en el que, bien sea desde la escritura o desde cualquier otro lugar, todos deberíamos pasar más tiempo.

Más en un mundo como el actual, donde sospecho que la pugna por nuestra atención no ha acabado solo por romperla, sino por convertirnos en seres mucho más intranquilos e irascibles.

Cómo lograr escribir en paz

Me encantaría tener una respuesta corta y que fuera una certeza en sí misma, pero no la tengo.

Lo que sí que tengo son algunos consejos que me han ayudado y unos cuantos más fruto de la experiencia compartida.

La semana pasada realizamos una quedada entre los miembros del Club Escribe PRO y precisamente tratamos este tema.

Andamos metidos en un reto de escritura donde justo estamos probando sesiones de escritura, con varios miembros avanzando en sus libros y otros dedicando constancia a sus newsletters o sus publicaciones… y la pregunta sobre cómo avanzar surge de manera evidente.

Aquí van una serie de consejos que compartimos en aquella sesión

  • Mi trabajo es escribir y el tuyo puede que también. Es iluso aspirar a siempre escribir en paz. La mayoría de días escribo con algo en mente claro, siendo meticuloso, a veces con estrés, y en las mejores ocasiones en estado de flow… pero raras veces escribo en paz. Por eso hay que reservarle un hueco.
  • Siguiendo con esto: No hace falta aspirar a conseguir estos espacios todos los días, pero sí de manera recurrente. No vivimos en un mundo ideal, pero diría que todo me va mejor (y lo noto, porque así lo registra mi diario) las semanas que consigo encontrar al menos un ratito así a la semana.
  • La atención y la presencia se entrena, y además son variables: Por mi experiencia, me noto con épocas donde me cuesta menos encontrar esos espacios y en otros en los que, aunque los tenga, no me sirven. Es lo que hay.
  • Es importante encontrar ese momento. Y si se puede, respetarlo: debe ser una mezcla entre tu mejor momento para concentrarte y que pueda haber paz. Sé que con hijos y trabajo es complicado, pero quizá puedas negociar esos espacios, aunque también tengo comprobado que es mejor que surjan.
  • Si para ti las distracciones son un problema, sé radical con ello. Para escribir muchas veces no hace falta conexión a internet. Quita el wifi. Tampoco, desde luego, móvil. Déjalo en otra habitación.
  • Es recomendable usar apps o software de escritura que faciliten el foco (por ejemplo, no es recomendable escribir en Google Docs porque estás a una pestaña de irte a otro sitio)
  • Una técnica que me funcionó un tiempo es, cuando escribía, tener una libreta al lado donde apuntaba con un palito cada vez que se me iba la atención o me interrumpía algo. El objetivo era bajarlo al día siguiente.
  • Recuerda que escribir en paz no es lo mismo que aspirar a entrar en flow: no te marques objetivos. Puede ser un texto comercial o algo que deba publicarse en un momento dado, pero no te marques un número de palabras ni la obligación de terminar nada.
  • Si sí que es un texto que aspire a publicarse en algún momento, es recomendable recuperar el consejo de dejar una nota al final con las ideas que se quedaron colgando, para que al volver al tiempo no sea como jugar al Cluedo.
  • Si dedicas uno de estos ratos a realizar esta escritura a mano, hay muchos estudios1 que dicen que es todavía mejor
  • Últimamente me va muy bien hacer estas sesiones (y trabajar, en general) con tapones en los oídos. Eso sí, siempre que puedo.

Por cierto, aunque esta edición no va solo de conseguir foco al escribir, si es un tema que te interesa (y a todos nos debería interesar),

Eso es todo por hoy,
Nos escribimos (en paz).

Víctor Millán

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