Cuando la vocación se vive con alegría.

Y es lo que tenemos, ante todo, también ante las dificultades o el cansancio, pero hay una fuerza que nos lleva adelante y nos empuja a vivir con alegría. Esa alegría es Cristo, sin Él no tenemos ni somos nada y con Él lo somos y tenemos todo. Hay una llamada en cada persona y en cada acontecimiento de nuestra vida, mira cerca de ti por si el Señor está llamándote a tu puerta y quisiera entrar.

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