Con el corazón encendido.

No puede arder el corazón si alguien no es capaz de encenderlo. Y somo nosotros, los que le hemos visto y oído quienes podemos encender otros corazones mientras les explicamos las escrituras por el camino.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Iniciativas de Teletrabajo

Página en construcción

Lamentamos las molestias